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Ante la subida de hipotecas y tipos: rescatar a las familias, no a los bancos

En este país se ha rescatado a los bancos y a las empresas. Ahora no podemos desamparar a las familias en dificultades para afrontar la subida de intereses.

En nuestro entorno, al igual que otras economías europeas, vivimos una situación que actualmente es el principal problema por su impacto en la vida cotidiana, la producción de las empresas y las expectativas de las personas: la alta inflación. Esta subida de precios afecta de forma directa a la capacidad adquisitiva y de compra de las familias. Ahora con el anuncio de la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo la situación se agrava para la multitud de familias que tienen hipotecas variables.

 

Ya en la crisis de 2008, vimos como las medidas económicas para “paliar” la crisis lo único que generaron fue un estrago económico brutal a las familias y a la clase trabajadora. La subida de tipos fue la medida que se aplicó en las anteriores etapas inflacionsitas del siglo XX ,-años 70 y 80- que si bien controlaron los precios, castigaron el consumo y la economia. La receta monetarista de la vieja economía lo que castigó fue al empleo y a la economía familiar. Estamos en otro momento, y necesitamos medidas nuevas. En este país se ha rescatado a los bancos y a las empresas. No podemos no rescatar a las familias en dificultades para afrontar la subida de intereses.

 

El derecho a la vivienda debería estar siempre por delante de los derechos financieros bancarios. Las recetas viejas basadas en una visión liberal no han funcionado y, por eso, no debemos repetirlas. Más teniendo en cuenta que la banca sigue aumentando sus beneficios a costa de las personas trabajadoras. Necesitamos un marco integral de acceso a la vivienda adecuado donde se amplíe el parque público de viviendas y se prohíban los desahucios sin alternativa habitacional en personas en situación de vulnerabilidad. Las políticas monetaristas liberales por si solas no funcionan. La nueva receta requiere otra visión.

 

No podemos dejar tiradas a las familias de este país. Es mejor dar soporte en esta materia, que luego tener que ir a ayudar a los bancos cuando tienen problemas derivados de esta situación. Se trata de ayudar a las familias con riesgo de vulnerabilidad y de las clases medias trabajadoras, la parte de la sociedad que más está con hipoteca y que más puede sufrir el incremento del precio del dinero. Y dar ayudas, esa es la clave. Desde la UGT proponemos la creación de un fondo de ayuda a las familias con dificultades para hacer frente al crecimiento de los gastos hipotecario. Debemos, primeramente, cuantificar la medida, la cual debería llegar a todos aquellos que puedan acreditar que el pago mensual de la hipoteca supone, al menos, el 30% de los ingresos mensuales netos de la vivienda, estableciendo límites máximos de renta para dotar de progresividad a la media. Sin progresividad, no hay justicia social. Se trata de focalizar esta medida en las rentas bajas. Puede haber distintas medidas como los créditos blandos para pagar intereses, aplazamiento temporal de pagos hipotecarios o modificación de las condiciones crediticias o buscar otras medidas para limitar el impacto.

 

Al final, esta medida debe dar soporte a las familias ante la subida de los tipos de interés y las hipotecas, ya castigadas por el incremento de la inflación. Hay que dar este paso necesario en nuestro marco general para apoyar la vivienda pública y la vivienda de alquiler. Con la expansión de las medidas actuales contra los desahucios y los aplazamientos de alquiler e hipotecas, impulsar medidas para evitar costes adicionales que puedan acelerar la recesión económica y situaciones de precariedad y dificultades para muchas familias.

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