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Por la Igualdad efectiva y el empoderamiento de la mujer

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Hoy, 8M, celebramos el Día Internacional de la Mujer, y desde UGT, como sindicato feminista, renovamos nuestro compromiso en la lucha por la igualdad plena.

Justo en los años previos a la pandemia, nos encontrábamos en pleno estallido de la revuelta feminista. No era planificada, salió de los institutos de secundaria. De repente los 8 de marzo, a partir de 2017, se llenaron de chicas muy jóvenes, que hacían sus propias pancartas y lemas, y llenaban las calles. Este movimiento feminista emergente, muy juvenil, venía acompañado también de las luchas y compromiso contra el cambio climático de las generaciones más jóvenes, también nacido de la espontaneidad, y con una fuerte dosis de respuesta. Estas luchas encarnadas y llevadas a cabo por la juventud, era un aviso de las nuevas generaciones hacía lo que estábamos haciendo los adultos. En el sindicato lo tuvimos claro.

 

Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es importante recordarlo: nos declaramos sindicato feminista, explícitamente, para reforzar y hacer más grande nuestro compromiso, con prioridad absoluta, para la igualdad real y efectiva de la mujer en el mundo del trabajo y en la sociedad en todos sus ámbitos.

 

El 8 de marzo es un buen momento para hacer balance de la situación de la igualdad. Y debemos decir que hemos hecho algún pequeño avance, siempre insuficiente, sobre todo por la subida del SMI (Salario Mínimo Interprofesional) que ha ayudado a que la brecha salarial bajara del 21’5% al 19´5%. Sin embargo, por otro lado, por ejemplo, las cifras de la violencia machista siguen siendo escandalosas, con 44 mujeres asesinadas en 2021, y se calcula que con más de 400.000 acciones de violencia contra las mujeres, en el conjunto del estado.

 

Desde el último año hemos vivido una época complicada. La situación de crisis sanitaria ha ocasionado en una crisis económica y social que ha empeorado la situación de desigualdad estructural que afecta a las mujeres. De hecho, la pandemia ha vuelto a poner de manifiesto que la mujer acaba sufriendo mayormente el peso y la carga a causa de esta desigualdad.

 

La reducción de la brecha salarial ha sido de 473,94 euros anuales (según datos del INE). Aun así, persiste una amplia y profun­da brecha, que supone el equivalente a una cuarta parte del salario medio anual de las mujeres.

 

También han sido positivas dos herramientas decisivas para avanzar en la igualdad efectiva en el ámbito laboral: el Real Decreto 901/2020, por el que se regulan los planes de igualdad y su registro; y el Real Decreto 902/2020 de igualdad retributiva entre mujeres y hombres.

 

La reforma laboral es otro elemento positivo desde la perspectiva de género, poniendo límites a la temporalidad y al encadenamiento de contratos temporales, eliminando el contrato por obra o servicio, limitando la precariedad en el empleo público, haciendo prevalecer el convenio sectorial frente al de empresa o recuperando la ultraactividad en los convenios, entre otras cosas. Son medidas que benefician directamente a miles de trabajadoras que se encuentran en una situación especialmente precaria.

 

Sin embargo, a pesar de todos estos avances, la desigualdad de género sigue estando muy presente. Por ejemplo, existe una diferencia con los hombres de un 10,32% en la tasa de ocupación y son mujeres el 75,62% de quienes tienen un empleo a tiempo parcial.

 

Por todo ello, debemos insistir en nuestras reivindicaciones prioritarias, porque quedan muchos deberes por hacer:  impulsar la negociación colectiva de medidas y planes de igualdad; exigir el cumplimiento de los planes de igualdad en los términos que obliga la legislación; combatir la violencia machista desde los centros de trabajo, adoptando protocolos de acoso sexual y acoso por razón de sexo; e incrementar el SMI hasta situarlo en el 2023 en el 60% del salario medio.

 

Del mismo modo, debemos incrementar y mejorar las políticas activas de empleo, con perspectiva de género, dignificar el sector de cuidados, acometer la plena equiparación de derechos de las trabajadoras del hogar, invertir en infraestructuras públicas adecuadas, asequibles y de calidad para el cuidado de menores, mayores y dependientes, y, por último, reforzar los instrumentos y recursos de vigilancia, control y sanción de la Autoridad Laboral para el cumplimiento efectivo del principio de igualdad en el ámbito laboral.

 

Debemos hacer un sindicalismo donde las mujeres tengan liderazgo y participación. Es la garantía de avanzar. Impulsar el empoderamiento femenino en el sindicato y la sociedad, que también es el empoderamiento de las jóvenes. Y aquí quiero hacer dos reflexiones: delante de la ofensiva neoconservadora donde la extrema derecha banaliza la situación de las mujeres, tenemos que responder siempre. Y veo con cierta preocupación la división en que ha caído estos últimos tiempos el feminismo. Es una trampa del propio patriarcado. Es importante conocer y asumir que hay feminismos en plural, que tienen que dialogar, respetarse, e ir conjuntamente. La unidad de fuerzas es uno de los principios sindicales, y que esta pluralidad fortalece las luchas. No debemos olvidar que esta, es una lucha de todos los días del año.

 

Por el empoderamiento femenino, por la igualdad plena.

 

Video de Servimedia. Puedes leer aquí la noticia completa.
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